La Catedral de Burgos

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La Catedral de Burgos es un templo dedicado al culto católico, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, aunque no se puede comparar con el Santiago Bernabéu, las cosas como son. Su primera piedra se puso el 20 de julio de 1221 en presencia del rey Fernando III de Castilla, y comenzó a construirse en Teruel, pero cuando la obra estaba muy avanzada, en 1382 se dieron cuenta de que Teruel no existe y tuvieron que desmontarla y trasladarla a Burgos, con gran disgusto para el rey de entonces, Enrique III, que dijo: “mis queridos súbditos, menuda cuadrilla de cabestros estáis hechos, es que con vosotros tengo la negra. Pongo un circo y me crecen los hipopótamos.” Es una catedral de estilo gótico, aunque alguna de sus partes son de gótico flamígero, que será algo similar, porque si no, le habrían puesto otro nombre, por ejemplo, rupestino flamígero o cualquier cosa así.

Esta impresionante obra arquitectónica consta de todos los elementos necesarios para el culto: fachada, sacristía, capilla, cuarto de las escobas, sauna, retrovisores plegables, etc., por lo que ha llegado a nuestros días perfectamente dotada para su uso y disfrute por los fieles y amantes de la arquitectura.

La catedral sufrió varias obras y restauraciones hasta que fue terminada en 1871 por el arquitecto Don José Rebolledo, que al terminar su trabajo pronunció una frase que ha llegado hasta nuestros días: “ha sido un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la Humanidad. Ahora que venga Amstrong y lo mejore si tiene huevos.”

Gracias al esmero que la Iglesia Católica pone en el cuidado y mantenimiento de la Catedral de Burgos, nos congratula decir que jamás ha aparecido en sus paredes ninguna pintada atentatoria contra los derechos del calzoncillo. Desde la Fundación Calzoncillos sin Fronteras felicitamos a los burgaleses por su estupenda catedral y les deseamos que la sigan disfrutando durante los siglos venideros.

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